El equilibrio -dinámico- en tiempos de pandemia

El equilibrio -dinámico- en tiempos de pandemia

El equilibrio -dinámico- en tiempos de pandemia

El equilibrio -dinàmic- en tiempos de pandemia

Han pasado 9 meses desde  en el momento cero de la pandemia. Una noche del 13 de marzo de 2020 todo cambió. Confinamiento. Medidas de protección. Distancia social. Lavado de manos. Geles hidroalcohólicos. Miedo. Enfermedad. Muertos. Paro. Falta de recursos económicos. Futuro incierto.

En 9 meses todo ha cambiado. Un virus invisible nos ha cambiado la vida de todos.

Lo que  estamos viviendo no es fácil aunque las personas tenemos una gran capacidad de adaptación y hemos dado muestras de ello a lo largo de la historia.

Hoy,  tomar un café o cenar con amigos o pasear  junto al mar ya no son hechos naturales. Lo que era hasta hace 9 meses, cotidiano, hoy es excepcional.

Comer con mi hijo, que vive a unos pocos kilómetros de mi casa, se ha convertido en un hecho casi extraordinario. Sabemos encontrar los espacios para vernos, cumpliendo con las medidas de seguridad vigentes. Sin embargo, son encuentros prudentes, con distancia, sin un beso o un abrazo. Increíble.

Y es en este estado que, mirando y sintiendo,  se puede observar la importancia del equilibrio personal de cada uno de nosotros.

En esta situación, debemos saber combinar la conciencia de la excepcionalidad con la importancia de nuestro equilibrio personal. Este es el verdadero reto.

» Las personas enfermas, de Covidien o por otras causas, lo tienen difícil. Incluso es difícil la visita médica o el ingreso en el hospital. Todo llega al extremo.

» Los que han perdido el trabajo, esperan con desesperación y frustración las ayudas gubernamentales, que por otra parte, es casi imposible verlas hechas realidad.

» El teletrabajo es fundamentalmente dedicar horas y horas delante de una pantalla, quemando los ojos, exigiendo concentración, tratando de mantener relaciones estrechas a través del plasma, menos movilidad física, -lo que implica que quemamos menos energía- y nos aumenta la estrés y también la soledad.

» La falta de proyección de futuro. Quién está sin trabajo, no puede ver cuáles son los caminos que puede explorar, en qué competencias debe formarse y  se da cuenta que la formación y la experiencia adquirida, son ahora mismo un saco lleno, difícil de poner al servicio de los proyectos.
No sirve ni siquiera decir que el futuro es telemático, porque el mundo telemático en la mayoría de casos se aplica en la vida tangible.

La pandemia nos pone a prueba:

» Nos permite medir nuestra seguridad interior.

» Nos permite comprobar el miedo que sentimos ante la muerte y la enfermedad.

» Nos permite medir nuestros sentimientos de culpa más escondidos … y en consecuencia nos decimos: no quiero ser culpable de contagiar a los demás …

» Nos permite darnos cuenta de nuestra fragilidad,  porque en un instante nuestro cuerpo puede ser infectado por el virus.

pero, la pandemia también es una oportunidad para descubrirnos:

» Para saber de la importancia de nuestro equilibrio

» Para saber que de lo que disponemos realmente es de nuestros propios recursos más internos

» Para saber que las ayudas externas son “sólo” las que tienen que venir de la sanidad y de los gobiernos para ayudarnos a tener una vida digna mientras haya paro. Todo lo demás, depende de nosotros.

» Para saber que lo importante es lo más esencial.

Nuestro equilibrio es importante. Es dinámico. En momentos, el equilibrio puede tambalearse, pero es imprescindible saber encontrar nuestro eje que nos sostiene.

No podemos desfallecer. Todos tenemos la obligación de tratar de ser objetivos con nosotros mismos y distinguir el miedo objetivo de las emociones y mirar con rigor nuestra realidad.

Tenemos muchos más recursos personales de lo que imaginamos. Activemos los mismos.

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