Liderazgo: rigor en las tertulias

Liderazgo: rigor en las tertulias

Liderazgo: rigor en las tertulias

Liderazgo: rigor en las tertulias

Quienes me conocéis más de cerca sabe que desde hace muchos años estoy vinculada con los medios de comunicación y he formado parte de  “tertulias”, en televisión y en radio. Para mi, el rigor es fundamental.

Siempre he sido crítica y especialmente exigente en las intervenciones, -mías y de los demás, y siempre me planteo si lo que he dicho o diré se ajusta a la veracidad y si aporta valor añadido. Demasiadas veces estoy segura de no haberlo conseguido a pesar de mi voluntad de hacerlo.

En consecuencia, valoro especialmente las aportaciones rigurosas de los periodistas y de los expertos, en los medios. Disfruto con el conocimiento que me aportan, de lo que aprendo y me gustaría tener mejor cultura en todos los campos: medicina, salud, política, geopolítica, inteligencia artificial, arte, literatura, historia …

Por lo tanto de una manera clara, defiendo el conocimiento en los medios de comunicación.

Y hago un paso más, más allá de la importancia y necesidad del contenido: quiero hacer una breve reflexión sobre la actitud de algunos de los tertulianos.

Se ha establecido en demasiados programas, el modelo del juicio permanente a los demás.

Se ha impuesto “la ley” de: “si no piensas como yo, te juzgo, te critico y te destruyo“. O “eres de los míos  o eres de los otros” o la referencia directa o indirecta sobre “los buenos y los malos”, independientemente del hecho que se trate.

Dicho sea de paso, que  desgraciadamente es el modelo que se ha instalado en buena parte de la política.

Los medios de comunicación (escritos, audiovisuales y redes sociales), tienen un efecto directo en la sociedad y es por eso que me preocupa y comparto con todos vosotros el arraigo de este modelo en una parte de los medios de comunicación.

Cuando hablamos de liderazgo, estamos hablando de la capacidad de tener una mirada sincera y honesta a 360 grados: escuchar, entender, comprender las razones de quienes actúan, y quizás no piensan como uno mismo.

La diferencia de visiones es positiva, sana, enriquece y aporta.

Una muestra de la falta de liderazgo de algunos de los “opinadores” es que antes de escucharlos ya sepamos qué opinarán sobre un hecho, sólo porque la acción está hecha por los que consideren “suyos” o por “los otros”.

El juicio, la crítica y la falta de rigor son tres elementos que son inversamente proporcionales al liderazgo.

Cuando escuchamos la crítica con juicio, estamos ante personas sin o poco liderazgo, aunque  seguramente este tipo de intervenciones les dan más “likes” o más predicamento en la red o en la audiencia del que da el rigor y el conocimiento.

Tenemos mucho trabajo por hacer!

El desarrollo de liderazgo es la gran asignatura pendiente de nuestra sociedad. Debe imbuir a la política, a la empresa, a la administración y a los medios de comunicación.  Conocimiento, educación, formación y formación en valores es la respuesta.

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