Liderazgo transformacional: no confunde el rigor con la moderación

Liderazgo transformacional: no confunde el rigor con la moderación

Liderazgo transformacional: no confunde el rigor con la moderación

Liderazgo transformacional: no confunde el rigor con la moderación

En los últimos años nuestra sociedad ha normalizado la polarización y ha potenciado la simplificación de las razones para poder llegar a decir en cuestiones complejas: SI o NO. Faltar rigor.

Las redes sociales han contribuido a ello con mensajes cortos y por la necesidad de conseguir “likes” y seguidores. Estos factores han sido determinantes, -aunque no son los únicos-, y han marcado una generación.

Una de las consecuencias de este comportamiento es que se ha normalizado el “yo tengo la razón“, “yo estoy con posesión de la verdad” y “el ir en contra del otro”. Es decir: “estás conmigo o en contra de mí “,”piensas como yo o eres contrario a mí ” o “si no estás en el sI o el nO, con él o contra él, eres débil”.

Quienes defendemos la importancia de crear opinión desde el conocimiento, el rigor y desde el análisis, sabemos que es mucho más difícil mantenerse en esta posición que en la del SI o el NO.

Tener conocimiento riguroso sobre los diferentes temas implica dedicar tiempo a leer, escuchar, aprender y a pensar y entonces tener una visión a 360 grados para poder tener una opinión.

Actualmente es difícil escuchar posiciones políticas fundamentadas en el rigor, en el conocimiento, en la veracidad que tengan como objetivo el bien de un equipo, de una organización, de una sociedad y de un país. Hacerlo, requiere de coraje y de valentía, porqué que esta posición no hace “likes”. Y permítanme decir que, de momento, tampoco da votos.

La individualidad, el egoísmo, los egos sobredimensionados, la simplificación de los hechos, la falta de responsabilidad colectiva y el populismo, entendido como la voluntad de decir frases simples, son el resultado de la falta de desarrollo personal.

Hablar de desarrollo personal es hablar de valores y de saber funcionar de acuerdo con los valores del respeto a las personas, de humildad y de ética. Deberá pasar todavía un periodo de tiempo indeterminado para que esto imbuya nuestra sociedad , pero nuestra sociedad necesita y desea hacerlo.

Es evidente que todas las personas nos equivocamos y tenemos momentos en los que sentimos inseguridades y necesitamos mostrarnos más fuertes y mejores de lo que somos, al mundo. Todos hacemos errores.

El liderazgo transformacional no busca personas perfectas. No busca líderes que no hagan errores. Busca personas que quieran mejorar para hacerlo bien.

El  Liderazgo transformacional es el que compromete a la persona a la mejora continua y a actuar de acuerdo con sus valores.

Hace tiempo que  al sentarme delante del ordenador el domingo por la mañana para escribir en este blog me pregunto en qué sociedad vivo, para sentir que quiero escribir sobre la importancia de actuar por valores y  de saber llegar acuerdos. Pero vivimos en el mundo que vivimos y si observamos con detalle cuál es la realidad, vemos que estamos lejos de este modelo.

Por experiencias personales vividas en diferentes ámbitos de mi vida, no me cansaré de escribir sobre la necesidad vital de trabajar para hacer una sociedad que se fundamente en la acción individual y colectiva del trabajo por valores.

Sé perfectamente el coste que tiene actuar de acuerdo con los valores.
Tiene un coste alto. Muy alto.

Sé lo que significa renunciar a lo que te gusta para no traicionarte a ti mismo. Sé qué significa y el coste que tiene, estar al lado de los que actúan y trabajan por valores.

Académicamente el liderazgo transformacional y ético está estudiado y se  ha demostrado que cuando se pone en práctica, hace que personas, equipos y organizaciones tengan mejores resultados (económicos, organizacionales, sociales y personales).

Está claro que para algunos es más fácil huir hacia la mentira, la corrupción, la amenaza, dar la culpa de todo a los demás, emitir juicios hacia los demás, el desprecio y a las falsas acusaciones que trabajar con rigor y con veracidad desde el conocimiento y la integridad. Por eso hay que tener la valentía y el coraje para ponerse frente al espejo y preguntarse qué se puede hacer, desde la máxima humildad, pero con firmeza, para contribuir a mejorar el mundo.

Nuestra sociedad sólo puede mejorar cuando todos aprendamos a actuar por valores. Esto significa que hay que educar a los más pequeños y también a los mayores. Sin el compromiso de todos nosotros es imposible de conseguirlo.

Fijémonos en que quien promueve la divergencia, la polarización, el desacuerdo y el ataque, son personas que no han desarrollado su liderazgo, en el sentido riguroso del concepto. La historia nunca les recordará por lo que han aportado a la sociedad. Son personas que usan el poder, -en la forma que sea-, para seguir al frente de causas y proyectos que “sólo” les alimentan su ego. A veces también su economía.
!Cuánta amargura deben sentir!

Es momento de trabajar por una sociedad fundamentada por valores. Y esta sociedad la hacemos todos y cada uno de nosotros.

Para ninguno de nosotros es fácil, pero hagámoslo o al menos, intentémoslo.

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