El liderazgo transformacional: transforma

El liderazgo transformacional: transforma

El liderazgo transformacional: transforma

El liderazgo transformacional: transforma

Quienes me conocéis, bien sea personal, profesionalmente o por vía telemática (blog y redes sociales), sabéis de mi compromiso y vocación con el desarrollo de Para saber más sobre liderazgo transformacional, pulsa aquí.

Hasta hace unos pocos años, sólo trabajaban sobre liderazgo transformacional, los académicos. En el mundo social nadie hablaba de ello. Ahora ya somos unos cuantos los que nos referimos a él.

No me quiero otorgar otro mérito que el de creer y el de trabajar cada día en liderazgo transformacional, tanto desde un punto de vista académico como profesional.

Me siento como si regara una planta de bambú japonés que está 7 años plantado, creciendo hacia abajo sin verse en superficie, echando raíces y, entonces en un período de 6 semanas crece más de 6 metros. Por lo tanto, a pesar de que durante los primeros años parecería que el bambú no está creciendo, sí que lo hace aunque no sea aparentemente visible.

Así vivo mi proyecto de liderazgo transformacional. Con tesón. Observo como los que forman en  programas de liderazgo, actúan como si no lo vieran o bien les es un tema transparente. Y los comprendo. Les es difícil llevar a la práctica la enseñanza de ser líder transformacional. Requiere de personal  muy especializado  con amplia experiencia y formación personalizada.

Es más fácil hacer clases “teóricas” o de simulaciones prácticas de liderazgo que formar, transformando.

Lo he explicado miles de veces: a ser líder y en concreto a ser líder transformacional se puede y se debe aprender.

Hay una metodología, rigurosa, que pasa en parte por utilizar algunas herramientas de coaching (una metodología con poco rigor profesional en nuestro país) y muchas otras herramientas que van más allá de lo que podríamos denominar crecimiento personal. Por cierto un concepto al que desgraciadamente se suele referir con tono peyorativo). Son múltiples las herramientas técnicas que se aplican en el desarrollo del liderazgo.

A menudo escribo en este blog sobre valores, sobre la importancia de saber actuar de acuerdo con los valores, de conseguir tener directivos y gobernantes con liderazgo, sobre cómo aprender a ser humilde, de cómo huir del autoritarismo vacío de contenido, de las inseguridades que hinchan los egos, de las inseguridades que buscan culpables de todo, de la necesidad de hacer de la generosidad una normalidad, del bien común como un objetivo en el que todos nos deberíamos comprometer, del juego limpio, de la ética y en definitiva ser valientes, buenas personas y poner el foco en la mejora de todos: empresas, equipos, países, instituciones y personas. Y también saber que todos nos equivocamos pero sin perder el foco de mirar qué podemos hacer cada uno de nosotros para mejorar el entorno en el que vivimos.

Actualmente tenemos a miles de empresas en crisis, miles de personas en paro, y muchos ciudadanos enfermos o en riesgo de enfermedad por Covid-19.

Ahora es un momento crucial en el que  directivos, políticos y todos y cada uno de nosotros aprendamos a ser líderes que transformen.

Como siempre os digo: para serlo es necesario tener: coraje y humildad.

Coraje para ponernos delante del espejo y seriamente pensar en qué podemos hacer y cómo podemos aportar a nuestra sociedad (desde el entorno más inmediato al más global) y humildad para reconocer nuestras carencias y nuestros errores, para mejorar.

Es tiempo de dejar de criticar a los demás, de esperar que los demás nos lo resuelvan todo.

Es tiempo para aprender a ser líderes y en concreto a ser líderes transformacionales: aquellos en los que  con su manera de ser y de hacer, transformen organizaciones y empresas, para hacerlas mejores, más humanas, más justas y más eficaces.

Autor: Núria Aymerich

Yo seguiré trabajando incansablemente para hacer extensivo el liderazgo transformacional a todos y cada uno de nosotros. También a directivos y a los políticos y a las organizaciones más históricas y a las más nuevas.

Y seguiré pintando con sumi (pintura japonesa) el bambú, porque pintándolo conecto con mi esencia, con mi equilibrio, con mis valores y con todos mis defectos, y así trato de seguir aportando en todo lo que puedo a nuestra sociedad.

Esperemos que mi, nuestro bambú, pronto vea el sol.

Deja tu comentario

Name
E-mail
Website
Tu mensaje

Atención: Mediante el envío de este formulario declaras haber leído y aceptado el Aviso Legal.