El único poder es el interior

El único poder es el interior

El único poder es el interior

El único poder es el interior

Hace más de 5 meses que se inició la guerra de Rusia contra Ucrania. Y éste fue el principal titular de los medios de comunicación durante las primeras semanas.

Poco a poco la noticia pasó a ser las restricciones de gas por parte de Rusia y sus aliados. Luego fue la difícil disposición de cereales y el elevado riesgo de la falta de alimentos para buena parte de la población, especialmente la más vulnerable.

Era el pasado verano, que se nos helaba la sangre al conocer las condiciones de vida que, de nuevo, volvían a tener las mujeres afganas. Podría seguir y seguir…

Muchos de los artículos de opinión de los medios de comunicación hablan de cómo todas estas acciones tienen que ver con la geopolítica y el poder de los gobernantes de algunos de estos países. Leemos a menudo sobre la evolución del equilibrio de poder entre Estados Unidos y Europa, o de ambos respecto a Rusia o China…

Poder.

Pero, ¿qué es el poder?

Me interesa reflexionar sobre las condiciones de la infancia de las personas que buscan ese poder extremo en la edad adulta y quieren ejercerlo y ostentarlo al frente del mundo. Para ellos todo es válido. Se sienten el centro del mundo.

He tratado de conocer en lo posible cómo fue la niñez de Putin o de Trump, por ejemplo. De los talibanes me cuesta más. Y ahora les observo cómo actúan en la edad adulta. Son personas que partiendo de sentirse poco queridos o poco valorados en su infancia han querido sentir todo el poder en la edad adulta.

En su esencia, ¡cuánto dolor!

¿Se puede sentir poderoso un ser humano matando a miles de personas? Matando de hambre a las sociedades? ¿Destruyendo la vida en libertad de las mujeres? ¿Despreciándolas y humillándolas? o luciendo a una mujer con un gran cuerpo y belleza física, que por cierto a nadie se le escapa que le desprecia…

La vida de las personas suele explicarse en gran parte por la necesidad de sentirse ser. Y esto sólo ocurre cuando nos hemos sentido queridos y en concreto bien queridos fundamentalmente en los primeros años de nuestra vida.

Todos funcionamos con un motor en el que hay dos engranajes:

  • Uno, es el engranaje del amor. Las personas queremos ser amadas y queremos amar.
  • El otro es el engranaje del miedo a no ser querido.

Cuando una persona tiene el engranaje del amor mucho mayor que el engranaje del miedo a no ser querido, todo es más fácil. Juzga menos a los demás. No transfiere la culpa de todo a los demás. Respeta. Comprende. Confía en los demás.

Cuando el engranaje del miedo a no ser amado ha calado en su esencia, la autoestima es baja y las acciones para sentirse importantes se buscan en el exterior.

Se busca tener poder cuando la herida interior es muy grande. Yo diría que casi lo es de forma proporcional. Sentirse poderoso con elementos externos es lo que imposibilita las relaciones sanas, pero especialmente imposibilita sentirse bien consigo mismo.

Me cuesta creer que Putin o Trump duerman sintiendo paz, porque buscan desesperadamente mostrar su poder interior, -que realmente no tienen- a los demás. Poder que sólo el amor podría curar. Está claro que en una carrera enloquecida por el poder donde consideran que todo es válido, el dolor que hacen a los demás es inmenso y el vacío de ellos es total.

El reto de la vida, al menos para mí, es encontrar el equilibrio entre la compasión por su gran herida y el rechazo y enojo total por las barbaridades de daño que hacen a los demás.

Seguramente tanto Putin como Trump con buenos terapeutas conseguirían dejar de hacer las guerras y el abuso de poder.

La clave es cómo cada uno de nosotros curamos nuestras heridas interiores. Todos tenemos. Unas con una forma, otras con otra. Debemos tener el coraje de mirarnos al espejo y preguntarnos cuál es nuestra herida y cuándo decidiremos ponernos a trabajar para curarla. Sólo así podremos sentir paz y sobre todo no hacer daño a los demás traspasándoles nuestras heridas y sus consecuencias.

El verdadero liderazgo es el que encuentra el equilibrio en su poder interior. Solo así el líder puede ejercer el poder sano para dirigir organizaciones y países. Y a  todas las personas les permite establecer relaciones de calidad con los demás y consigo mismos.

2 Comentarios

  • Federico
    24 de julio de 2022 13:32 0Likes

    ¿Por qué se le tiene tanto miedo al amor?

    • Núria Aymerich
      15 de agosto de 2022 21:15 0Likes

      ¿Quizás el miedo a perderlo?

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