Focalicemos en las personas. O la tecnología no nos servirá

Focalicemos en las personas. O la tecnología no nos servirá

Focalicemos en las personas. O la tecnología no nos servirá

Focalicemos en las personas. O la tecnología no nos servirá

Vivimos en una sociedad que nos presenta importantes retos. Me atrevería a decir que más que nunca.

Cierto es que antes de ese momento también ha habido guerras, enfermedades, pandemias, pobreza, injusticia social y hambre.

Pero actualmente se da un hecho que no se había dado antes en la historia. Disponemos de:

• Conectividad e Internet en todo el planeta

• De los más importantes avances tecnológicos (domótica, informática, robótica, industria aeroespacial, inteligencia artificial …

• De importantes avances científicos y para la salud en el campo de la biotecnología, cirugía robótica, terapia genética, secuenciación del genoma, antibióticos de prevención, descifrado del atlas celular …

Y podríamos seguir describiendo y viendo cómo la tecnología está presente en la mayor parte de las actividades de nuestra vida (educación, medicina, seguridad, energía …).

El conocimiento para diseñar y aplicar la tecnología se adquiere a través de los estudios. En nuestro país tenemos universidades y escuelas que forman adecuadamente a nuestros expertos.

Pero el verdadero reto sigue siendo cómo actuamos y reaccionamos las personas ante los retos a los que nos enfrentamos.

La exigencia del mundo actual  nos obliga a ser creativos, innovadores, flexibles y adaptables. Y todas estas competencias se pueden aprender, aunque con más dificultad y esfuerzo que el esfuerzo que representa adquirir conocimiento técnico.

Pero  ¿cómo podemos saber dar respuesta a lo que nos pide realmente el mundo actual?

Debemos aprender a gestionarnos y nosotros mismos y desarrollarnos. No se trata, sólo de este concepto genérico mal empleado que recibe por nombre: “crecimiento personal”.

Se trata de que seamos capaces de ser lo más completos internamente para:

• Evitar reaccionar por inseguridades personales, lo que requiere de mucho coraje, fuerza de voluntad y humildad para reconocerlas.
• Evitar actuar por celos. Se notan cuando se ataca con diferentes estilos a los demás
• Evitar actuar por egos desmesurados como defensa del sentimiento de inferioridad (prepotencia, abuso de poder, desdén, desprecio, creación de falsas distancias con las personas ..)
• Evitar el “no hacer”, paralizados por el miedo al fracaso.
• Evitar atacar a los demás para sentirnos más fuertes y mejores que ellos
• Saber trabajar para llegar a acuerdos
• Saber transformar grupos en equipos para definir objetivos que sean buenos para cada uno y para todos. Es difícil pero posible.
• Saber relacionarnos con confianza, sinceridad, humildad y ética.

Estos aspectos no se resuelven ni con los avances tecnológicos ni con el conocimiento adquirido. No se resuelven estudiando tal como lo entendemos clásicamente.

La respuesta es la educación integral de las personas. Conocimiento, desarrollo personal y actitudes.

Es momento para poner todo el esfuerzo en profundizar en el desarrollo integral de la persona y así desarrollar y obtener lo mejor de la tecnología para afrontar los verdaderos problemas de la sociedad.

Si no lo hacemos así, estaremos creando una brecha social cada vez mayor.

La tecnología avanza de forma imparable y está bien que sea así, pero a su vez es imprescindible que las personas progresemos para dar respuesta a lo que es realmente importante: acabar con la injusticia social, el hambre, la guerra, la soledad y la pobreza.

Sin la evolución de las personas, la tecnología nos servirá de poco.

El reto que tenemos por delante es muy grande. Va de personas. No sólo de tecnología al servicio de las personas. El liderazgo individual es la respuesta. Es un proceso continuo y progresivo, en el que los errores están presentes. Pero se trata de no desfallecer. De quererlo conseguir. No es fácil pero es posible. Hagámoslo.

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