“El líder no nace. Se hace”

“El líder no nace. Se hace”

“El líder no nace. Se hace”

El líder no nace. Se hace.

Esta frase pronunciada por  Peter Drucker , padre del management, define exactamente así el concepto de líder.

A lo largo de mi vida académica y profesional son muchas las experiencias que he tenido para comprobar la dificultad de muchas personas para creer esta afirmación.

El objetivo de ser un líder no es ser famoso ni tener éxito social, sino aprender una determinada forma de ser y de hacer, que se fundamenta en los valores del respeto a las personas, la capacidad de definir objetivos, saber trabajar en equipo, ilusionar, saber resistir y superar obstáculos y hacerlo con sinceridad, transparencia y ética.

También a lo largo del muchos años me han pedido que explique exactamente cómo es la metodología. Son miles los clientes y personas con los que hemos realizado el proceso de desarrollo de liderazgo. (Tengo registrados más de 3.500 personas que lo han seguido).

La metodología para la que se llega a ser líder consta de diferentes fases:

  • Adquirir conocimiento: aprender sobre lo que quieres hacer. Rigor en la adquisición de conocimiento. Esto significa: leer, escuchar, estudiar e incorporar el conocimiento.
  • Hacerse consciente de la propia experiencia y ponerla en valor.
  • Desarrollo personal: aprender sobre quién es uno/a mismo/a y como es. Este es un proceso, laborioso y complejo que requiere de:

    • Aprender a conocerse a sí mismo/a
    • Aprender a gestionar a sí mismo/a
    • Alcanzar un equilibrio personal que te haga sentir bien y que te permita crear, formar parte y gestionar equipos.
  • Aprender a definir objetivos y hacer el correspondiente proceso para alcanzarlos.

Hacer un proceso de liderazgo es un proceso complejo.

Como he dicho muchas veces requiere de:

  • Querer hacerlo: es una decisión que sólo puede tomar de forma consciente y responsable cada persona.
  • Coraje: valentía, fuerza de voluntad y decisión para hacer un proceso que será difícil, lento y duro.
  • Humildad: para darse cuenta de sus puntos débiles, de las inseguridades, los defectos y de las carencias. Pero también de las fortalezas y recursos propios que permitirán hacerlo.

Este proceso, se debe hacer con el acompañamiento de un profesional, con formación especializada y con experiencia.

No es un “sólo” un proceso de coaching como el que a menudo vemos en ofertas comerciales.

El proceso de desarrollo de liderazgo efectivamente incorpora algunas herramientas de coaching, pero incorpora también formación, reflexión, aprendizaje y experimentación y transforma la manera de hacer, a partir de la forma de ser.

El proceso de desarrollo de liderazgo es tan complejo e importante que merece ser tratado por un profesional que se fundamente en el rigor y la profesionalidad. (Es muy importante alejarse de los que simulan ser coach, que son en definitiva intrusos profesionales por la falta de formación seria y la correspondiente falta de legislación en el ejercicio de la profesión).

Es momento para creer que un “líder se hace, no nace”. Sólo depende de nosotros hacerlo. Entonces podremos optar a hacer el trabajo o desarrollar la función que deseamos. Sólo se trata de hacer lo que realmente queramos y,  hacerlo al máximo de bien para nosotros, para la sociedad y para los demás.

Es momento para transformar responsables de determinadas funciones en líderes: políticos, periodistas, directivos, jueces, profesionales liberales, padres y madres y todos y cada uno de nosotros, porque todos contribuyamos a crear una sociedad mejor en la que vivimos y todos somos responsables de ello.

Es momento por el liderazgo. No podemos esperar más. Hagámoslo y hagámoslo bien.

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