Liderazgo: es lo invisible

Liderazgo: es lo invisible

Liderazgo: es lo invisible

Liderazgo: es lo invisible

He contado muchas veces que el liderazgo de una persona, se puede y debe aprender  Peter Drucker.  Son muchos los casos de personas que lo han hecho y he tenido la suerte de acompañarlas en este proceso. ¡Es querer hacerlo!

El liderazgo se fundamenta en tres pilares:

1. El conocimiento adquirido: estudios, lecturas, conferencias, podcast…
2. La experiencia de cada persona: desde llevar a grupos de niños en las etapas de la adolescencia hasta la experiencia en ong’s o profesional
3. El desarrollo personal. Y aquí es el eje más complejo y más importante del proceso

Las escuelas de negocios y universidades están especializadas en el primer punto. Añaden en los programas formativos la posibilidad de  escuchar experiencias de personas que han tenido o tienen responsabilidades relevantes al frente de todo tipo de organizaciones.

Ésta es una parte de la formación y el punto tercero, afrontar el desarrollo personal de sus alumnos,  les da miedo.

Formar para transformar es llegar a la esencia de la persona.

Y es aquí donde la acción resulta difícil porque es trabajar especialmente en los intangibles.

Hablar de la esencia de la persona, de la conciencia, de las emociones, de la intuición, de las inseguridades, de los miedos es entrar en un terreno siempre desconocido. Aquí las matemáticas no dan respuestas. Este terreno da miedo, tanto a los formadores como a los alumnos. ¡Somos humanos!

Las creencias adquiridas, el impacto que han tenido nuestras vivencias en nuestras emociones, –fundamentalmente en la infancia pero también en la adolescencia y en la edad adulta-, nos hacen seres únicos. No somos relojes perfectos. A veces nos sentimos seguros. Otros inseguros. A veces tenemos miedo y somos defensivos. Otras veces nos reservamos, callamos e intentamos hacernos invisibles. Según el trabajo personal que cada uno hemos realizado tenemos más o menos estados de seguridad y normalidad en los que respondemos con coherencia ante los eventos que nos encontramos cada día.

Formarse es fuerza de voluntad. Son horas de estudio y de trabajo. La experiencia también. Pero trabajar la esencia de la persona, es actuar en lo invisible y éste es el gran reto para todas las personas.

Fijémonos en cómo los altos directivos de grandes, medianas o pequeñas empresas, organizaciones, partidos políticos y gobiernos fracasan (entendamos por fracaso el no alcanzar los objetivos con los que ellos mismos se habían comprometido ante las organizaciones o ciudadanía) a causa de este punto:

La falta de solidez, la falta de equilibrio emocional y  el no poner la suficiente atención para saber aprender a identificar, conectar y gestionar lo invisible, tumba los grandes proyectos.

Es tiempo para que educadores, formadores y dirigentes dejemos de tener miedo a afrontar con valentía el aprendizaje para saber que lo más importante es lo invisible.

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