Liderazgo y bombardeo de información

Liderazgo y bombardeo de información

Liderazgo y bombardeo de información

Liderazgo y bombardeo de información

Vivimos en una sociedad en la que todo transcurre a velocidad de la luz. Constantemente recibimos información por diversos canales. Damos por hecho que nuestro cerebro se adapta.

Creemos que podemos elegir el mirar, ver, escuchar y leer los contenidos que se generan en el mundo internet y audiovisual. Nos queremos convencer que nuestro cerebro sabe discernir entre los tipos de información. Pero no es así.

En realidad vivimos bajo una lluvia intensa de impactos que tienen un efecto directo en nuestro intelecto, en nuestro sistema psicológico y emocional y en consecuencia en nuestra manera de hacer y de actuar.

Me pregunto cómo puede nuestro cerebro procesar tanta información y  tanta desinformación. No podemos distinguir entre lo que es veraz de lo que es falso, de lo riguroso de lo demagógico. Todo ello nos deja en un estado de cierto “desconcierto”.

Estamos inmersos en un sistema entrópico donde la información circula a todos los niveles sin un sentido.

¿Cómo podemos pues conseguir formar niños, adolescentes y adultos con un proyecto vital sólido?

Afortunadamente la formación reglada está ordenada. Forma en conocimientos y en competencias y el sistema educativo garantiza en buena parte, la construcción del eje vertebrador de las personas y da la capacidad de discernir.

Es por ello que, como hemos dicho en muchas ocasiones, hay que dotar al sistema educativo con muchas más recursos, pues convive en medio de este marasmo de información, que en buena parte boicotea o dificulta aún más la construcción de este eje personal coherente y potente.

Educar, educar en valores, en saber actuar de acuerdo con los valores, en inteligencia emocional, y en competencias relacionales es clave para acompañar a los formadores en su proyecto.

Todos estos elementos educativos son imprescindibles para afrontar los retos que nos pone delante la sociedad actual y futura, compleja. Hay que reforzar todo este sistema “educativo”, pues esta “entropía” generada por el inmenso volumen de información y desinformación lleva a jóvenes y no tan jóvenes a sentirse impotentes para coger el ritmo al que la sociedad les obliga.

Cuando hablamos de formar en liderazgo transformacional estamos hablando de esta competencia global y completa. Es dar  formación integral a la persona (conocimientos técnicos, formación en actitudes y competencias) para conseguir un eje personal sólido que nos permita de forma individual y colectiva definir objetivos claros y potentes, haciéndolo en equipo, actuando por valores y siempre teniendo en cuenta el bien común de nuestra sociedad.

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