Liderazgo y rigor

Liderazgo y rigor

Liderazgo y rigor

Liderazgo y rigor

La sociedad actual es hija de la guerra y de la posguerra española. Nuestros padres y abuelos vivieron la cruel guerra civil. Sufrieron la falta de libertad,  muertes, torturas, penurias, exilio y hambre. A los hijos de hoy nos es difícil poder imaginar lo que vivieron.

Ellos, –padres y abuelos-, quisieron dar a sus hijos lo que ellos no habían tenido: estudios, educación, libertad, derechos y trabajo. Y poco a poco se fue construyendo una sociedad que cada día crecía en comodidades. Para una parte de los hijos de los que más sufrieron, fue posible mejorarles su vida, en todos los aspectos-, respecto a la que habían tenido sus progenitores.

Estas avances en comodidades y libertades, coincidieron y convivieron con la creación de grandes diferencias sociales. Para unos, casi todo era un “derecho”: coche, vacaciones, viajes, moda, aparatos electrónicos … Por cierto, casi todo contaminante. Para muchos otros, me atrevo a decir que para la mayoría, la realidad es la pobreza y la falta de lo más básico.

En paralelo este proceso de desigualdad social ha desembocado en menospreciar la educación y el conocimiento.

Hoy la telebasura ha “deseducado” a mayores y a pequeños. Así como lo ha hecho la falta de oportunidades profesionales ligadas a los estudios adquiridos. Nuestros jóvenes han comprobado como cualquier influencer o cualquier charlatán de televisión sin formación, cobra mucho más que un médico o un maestro. Todo ello ha promovido la falta de interés por el conocimiento.

Escuchar a personas que se dedican a la política (que no necesariamente son políticos) opinando sobre temas de los que desconocen absolutamente, es habitual. Tertulianos o articulistas puestos por partidos, que sólo se dedican a criticar al adversario, sea cual sea el hecho y sin ajustarse al contenido es también habitual. Se menosprecia a los politicos con formación, valores y rigor. Dar opinión SI. Siempre fundamentada, siempre constrastando objetivamente la situación.

Vivimos en una sociedad donde el conocimiento, el rigor y la veracidad no se valoran. Y lo peor de todo es que los ciudadanos hemos normalizado esta práctica.

Vivimos, nos movemos por emociones, sin profundizar en lo que decimos, opinamos, escuchamos y votamos. Los likes y el número de seguidores en las redes sociales marcan el ritmo. Que barbaridad!

El problema real es que esta superficialidad tiene un impacto directo en los personas y en concreto en los más vulnerables y en los que más necesidades tienen para cubrir.

Y es así cuando algunos no  nos cansamos de decir que necesitamos una sociedad que funcione fundamentándose en valores. A nosotros se nos llama  happycaducosanticuados, de idealistas,  de no tocar de píes en el suelo o incluso de conservadores.

Actuar de acuerdo con los valores es muy difícil. Actuar con honestidad, nobleza, sinceridad, ética y respeto no es fácil especialmente cuando se confrontan con los intereses personales bien sea de dinero o de posición social.

Y si, es cierto, todos por mucho que lo intentamos, nos equivocamos y fallamos y no siempre somos capaces de conseguirlo.

Pero nuestra sociedad clama al cielo, que hay que trabajar, opinar y actuar con rigor y de acuerdo con los valores. Esta es el verdadero reto para los próximos años. No podemos esperar.

En las últimas décadas, por excesos y por falta de compromiso hemos hecho dañado a la sociedad y al planeta.

Ahora, es momento de construir una sociedad que se fundamente en valores y que la publicación de noticias, artículos y opiniones que no son veraces deben ser rechazados de forma contundente. Aunque en algunos les vaya el trabajo o el cargo.

Aprender a hacerlo es posible. Actuar por valores es la base del liderazgo transformacional. Sé que después de más de 20 años publicándolo, formando y practicándolo siempre que puedo, tengo la sensación de predicar en el desierto.

Pero nunca tiro la toalla. Seguiré defendiendo la coherencia, el rigor y el liderazgo transformacional. Estoy segura de que esta es la respuesta a las muchas injusticias que vivimos.

Depende de cada uno de nosotros. Es posible hacerlo. Hagámoslo, o al menos intentémoslo.

Deja tu comentario

Name
E-mail
Website
Tu mensaje

Atención: Mediante el envío de este formulario declaras haber leído y aceptado el Aviso Legal.