Más liderazgo ante la dificultad

Más liderazgo ante la dificultad

Más liderazgo ante la dificultad

Más liderazgo ante la dificultad

En estas primeras horas del año 2021, todos queremos dejar atrás el dolor que hemos vivido. Tenemos el deseo de que el nuevo año nos libere del Covid-19.

En el año que acabamos de cerrar, la pandemia ha marcado, –en buena parte-, nuestras vidas. Hemos perdido a seres queridos, hemos seguido de cerca las enfermedades de nuestros familiares y amigos y hemos sentido miedo de infectarnos tanto a nosotros como a  nuestros seres queridos.

Hemos sufrido y nos hemos preocupado.

Unos, han vivido la pandemia con sus limitaciones en el ámbito familiar, en el que las relaciones han tomado más relevancia que nunca. Convivir con otras personas durante muchas horas y con factores tan limitantes como los que genera la pandemia no ha sido fácil. Otros, la hemos vivido con más solitud.

Ni vivirla acompañados ni solos, ha sido garantía de que los primeros no se sintieran solos o los segundos no se sintieran acompañados. En todos los casos la madurez y el equilibrio personal, la estabilidad psicológica y emocional, nuestra fuerza interna y la calidad de la red social establecida previamente, han sido determinantes.

El año 2020 ha puesto a prueba nuestro propio liderazgo.

Quienes trabajamos en desarrollo de liderazgo decimos que nuestro liderazgo crece, especialmente cuando estamos al “edge” es decir, en la cima de la montaña, de forma inestable.

En las circunstancias más difíciles sacamos lo mejor de nosotros. Y es así como nos hacemos conscientes de nuestro liderazgo.

Ahora es un buen momento para observarnos, dando valor al esfuerzo que hemos hecho y también preguntándonos en qué podemos mejorar.

Estos días cuando recibo los mejores deseos para el año nuevo, me dicen que debemos olvidar el peor año de nuestra historia. Entonces también pienso en la importancia de ser capaces de saber dar valor al dolor pero también saber valorar los elementos positivos que nos ha dado este año.

Siento un profundo respeto por el dolor generado por la pandemia con la pérdida de miles de vidas, enfermedades y secuelas. El paro. El miedo. El hundimiento de la economía. El agotamiento de los sanitarios, los profesionales de la alimentación, de los profesionales y voluntarios anónimos de muchos sectores, los de la limpieza, de la seguridad y de los gobernantes.

Pero también me quedo con muchos elementos positivos de 2020. Ha sido un año que hemos visto lo mejor de las personas. Esfuerzo, trabajo, generosidad, solidaridad, resistencia y resiliencia como hacía muchos años que no se habían visto.

Y ahora, comenzando el año 2021 siento que también es momento de mirar atrás, agradeciendo a la vida y a todos los que han hecho posible, la parte positiva del año.

Para mí, igual que para la mayoría de nosotros, ha sido un año de mucho esfuerzo y de mucho sufrimiento por todo lo que ha generado la pandemia.

Pero también cierro un año con satisfacciones, de retos alcanzados, de generosidad, de esfuerzos compartidos, de apoyos incondicionales y de amistades sinceras.

Y es eso lo que me da fuerza para mirar con positividad el 2021. La vacuna y la calidad humana harán posible superar los momentos más difíciles que se nos presentarán. Ahora sólo hace falta que la salud nos acompañe a todos. Así lo deseo para todos vosotros.

Deja tu comentario

Name
E-mail
Website
Tu mensaje

Atención: Mediante el envío de este formulario declaras haber leído y aceptado el Aviso Legal.